Sunday, July 30, 2006
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http://kathalinaurquizo.blogspot.com/2006/07/nos-dejamos-ver-hasta-las-huevas.html
De una loca suelta en casa llamada Kathalina Urquizo, de Guayaquil-Ecuador
Y si tengo un hijo varon?
Juro que no lo malcriaré. Que tendrá que recoger su plato de la mesa, servirse el desayuno y plancharse su propia camisa. Y si se lo necesita, tendrá que planchar hasta la mía. Me sorprende ver en pleno siglo XXI que las mmujeres hacen la fila del buffet en una fiesta para sus hombrecitos que están de lo más concentrados hablando de fútbol o viendo de reojo las tetas de la jovencita de vestido rojo.
No soporto ver a un hombre durmiendo mientras la mujer se desgañota trabajando en casa...Si de paso trabaja fuera de ella tanto o más que él. Espero criar a un vareon como verdadero sexo fuerte, que no se quiebra al ver un montón de ropa por planchar o un pilo de platos por lavar. Deseo de todo corazón enseñarle a abrazar con ternura a su pareja cuando ella lo necesita y a no castrar su intuición, cosa que no sé por qué nos empeñamos en matar desde temprana edad en todo ser humano hoy en día.
no se si soy mujer porque en otra vida fui hombre
...y de esos malvados castigadores y crueles que engañaban a sus mujeres cada vez que salía el sol. Es que ser mujer me cuesta. Me cuesta entenderme a mí y a los hombres. Me siento identificada con ellos aunque no lo parece. Siento sus deseos de huir como si fueran mis deseos. A ratos disfruto de la libertad como ellos lo hacen. Pero cuando el espíritu de ser mujer me posee, me entra el remordimiento y la culpa. De inmediato desaparece la libertad y la inconciencia, eso que ellos en cambio gozan a plenitud. Pero estoy aprendiendo a congraciarme con ellos, tratando de aceptar que la convivencia tiene sus altibajos, que cuando mejor se la está pasando justo quieren largarse. Que no habrán abrazos de consuelo moral ni de apoyo, solo abrazos eróticos que aparecen en momentos en los que la estamos pasando bien. Me gustaría que me abracen cuando la estoy pasando mal, que me digan, aunque no sea cierto, que entienden lo que siento. Me gustaría que ante un malestar físico, no se den la vuelta a ver la tele, sino que me mimen un poco y me digan "qué puedo hacer por ti". Una vez llegué a la conclusión de que para estar con un hombre había que aprender a estar sin él. Pensé que eso se aplicaba a uno en especial. Hoy comprendo que es una constante.

